El primer Shank fue un buen juego, pero estaba claro que habÃa mucho margen de mejora. Se le perdonaron ciertas cosas porque ya dábamos por supuesto que era un primer intento de refrescar el género de los beat’em up. Parece que Klei no ha sido demasiado consciente de esa situación; los desarrolladores, como si se hubiesen quedado paralizados por el éxito, se han dado prisa en empaquetar unas cuantas cositas y en añadir un modo más.
Uno de esos apartados que podÃan haber marcado la diferencia es el de las animaciones. La estética es fenomenal, y si no mirad los artworks que van colgando en su blog, pero en movimiento pierde un poco. Tiene todavÃa ese aire de juego flash, y no le hace ningún favor. Se nota especialmente cuando te balanceas, en algunos saltos… La experiencia sigue viéndose exactamente igual que en el primer Shank, y en mi opinión tendrÃan que haber puesto algo más de cariño en este apartado.
Jugablemente también nos encontramos con prácticamente lo mismo pero con cambios menores en, por ejemplo, el arsenal. Se mantienen las cuchillas, la sierra eléctrica, las granadas… y debutan algunas armas nuevas como el martillo, que sustituye al guantelete. Otra opción es ir recogiendo los palos, hachas y objetos variopintos que sueltan algunos enemigos y utilizarlos contra ellos hasta que, al cabo de poco, se gasten. Lo que tiene más chicha es, sin embargo, el contrataque. Cada enemigo ejecuta una rutina de ataque y, normalmente, hay algún momento en el que nos enseñan su punto débil. Si pulsamos R2/LT cuando les sale el signo de exclamación encima de la cabeza los agarraremos y, con una animación especial, acabaremos con ellos de un solo toque.